Amo esto. La luz se apagaba, el estadio quedaba a oscuras y de repente comenzaban los acordes de la canción. Era el momento de la presentación de los Chicago Bulls.
Era el perfecto preámbulo para que Michale Jordan soltara la magia.
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Amo esto. La luz se apagaba, el estadio quedaba a oscuras y de repente comenzaban los acordes de la canción. Era el momento de la presentación de los Chicago Bulls.
Era el perfecto preámbulo para que Michale Jordan soltara la magia.